La jornada del sábado en el Gran Premio de Australia ha resultado ser un auténtico calvario para Williams y, especialmente, para Carlos Sainz. Lo que debía ser un fin de semana de consolidación tras el arranque en Baréin se ha transformado en una carrera contra el reloj que la escudería de Grove no pudo ganar, dejando al piloto madrileño fuera de la sesión de clasificación debido a problemas críticos de fiabilidad en su monoplaza.
El origen del desastre se localizó en el sistema de recuperación de energía (ERS). Tras una segunda sesión de entrenamientos prácticamente inexistente para Sainz, la esperanza residía en los libres 3; sin embargo, una nueva avería técnica sepultó cualquier posibilidad de competir por un puesto en la parrilla. El español, visiblemente frustrado pero analítico, no ocultó la gravedad de la situación ante los medios. “Tuvimos un problema con la recuperación de energía y no pudimos resolverlo en la clasificación. Desde esa perspectiva, fue un fin de semana desastroso. No pude completar ninguna vuelta en la segunda sesión de entrenamientos, solo media vuelta en la tercera, y ahora no puedo participar en la clasificación. Es como si todos los problemas de fiabilidad que no tuvimos en Baréin hubieran aparecido hoy de repente.”, explicó.
La falta de rodaje es la mayor preocupación para el equipo. Sin simulaciones de carrera ni datos sobre la degradación de neumáticos en el trazado de Albert Park, Sainz afronta el domingo con la mentalidad de quien realiza un test de pretemporada en pleno Gran Premio. La crisis no ha sido aislada, ya que los problemas técnicos han saltado de un garaje a otro durante todo el evento. “En la primera sesión de entrenamientos, Alex tuvo un problema; en la segunda, mi coche tuvo un problema; en la tercera, tuvimos otro y no pudimos clasificar. Hasta ahora, ha sido un día y un fin de semana realmente malos”, añadió.
Ante la imposibilidad de luchar por posiciones de vanguardia desde el fondo de la parrilla y sin preparación previa, el enfoque de Williams se desplaza ahora hacia la supervivencia y el aprendizaje técnico. Sainz encara la carrera como una oportunidad forzada para entender un coche que, hasta ahora, le ha sido esquivo en Melbourne. “Nuestro plan para mañana es aprovechar el día para hacer una especie de prueba. Intentaremos recopilar información sobre el coche, ya que no tuvimos mucha suerte con él en las rondas de clasificación. Así que puedo decir que voy un paso por detrás. No he podido practicar la conducción eficiente ni realizar simulaciones. Así que mañana será como si todo empezara desde cero”, sentenció.
Follow @formulanitrocom

COMMENTS