El desembarco de las nuevas regulaciones técnicas en la Fórmula 1 ha generado un cisma de opiniones en el paddock. Mientras la competitividad parece haber aumentado para algunas escuderías, Max Verstappen ha alzado la voz de forma incendiaria contra el nuevo sistema de gestión energética. Sin embargo, para Jonathan Wheatley, estas quejas no son una crítica objetiva al deporte, sino un reflejo de las dificultades técnicas que atraviesa actualmente Red Bull Racing.
Verstappen, quien ya había advertido sobre los desafíos de las reglas de 2026, no ocultó su decepción tras las primeras citas del calendario, llegando a calificar la nueva era como “anticarreras” y “una Fórmula E alimentada con esteroides”. Tras el Gran Premio de China, el neerlandés fue tajante ante los medios: “Es terrible. Si a alguien le gusta esto, no sabe lo que son las carreras”, expresó.
La mayor frustración del neerlandés reside en cómo la dependencia de la batería afecta el flujo de los adelantamientos en pista. “No tiene ninguna gracia. Es como jugar a Mario Kart. Esto no es una carrera. Pasas por una recta con el modo adelantamiento activado, se te acaba la batería y te vuelven a adelantar en la siguiente recta. Es ridículo”, comentó Verstappen.
Esta visión contrasta drásticamente con la de otros protagonistas. Lewis Hamilton, tras una intensa batalla con su compañero Charles Leclerc en China, describió la carrera como una de las más gratificantes de su trayectoria profesional. Por su parte, Jonathan Wheatley sugiere que la agresividad de Verstappen nace de la impotencia por la situación de Red Bull. Al comparar las experiencias en la parrilla, Wheatley fue claro: “Si les preguntaras a los dos pilotos de Ferrari, dirían que tuvieron un gran día”. Para el directivo, la acción en pista ha sido legítima: “Disfruté viéndolo. Hay mucha lucha en toda la parrilla, y eso es bastante alentador. Pero también entiendo los comentarios de Max dada la situación en la que se encuentra”, dijo.
A pesar de la controversia, Wheatley enfatizó que el diálogo con la FIA sigue siendo una prioridad para perfeccionar la normativa. “Mantenemos una comunicación abierta y constructiva con la FIA. El último día de los test en Bahréin, probamos diferentes soluciones y analizamos los resultados”, sentenció.
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