Toto Wolff, se ha consolidado como el director de equipo más veterano en la Fórmula 1, un estatus que adquirió tras la reciente salida de Christian Horner de Red Bull. Lejos de considerar un retiro, el austriaco ha reafirmado su compromiso con Mercedes, asegurando que su permanencia al frente del equipo no tiene una fecha de caducidad cercana, pues se muestra firme en su intención de liderar la escudería hasta que vuelvan a ganar campeonatos.
Wolff, compartió que si bien su plan original era alejarse del automovilismo a los 50 años para dedicar más tiempo a la carrera de karts de su hijo Jack, ha comprendido que la competición y el ámbito comercial son su verdadera vocación. “Lo estoy disfrutando ahora, quiero seguir. Todavía me veo como el líder del equipo, al menos hasta que el equipo vuelva a ganar”, declaró.
Con la responsabilidad de dirigir a una organización de 2,500 personas, Wolff ha iniciado un proceso de delegación de tareas, cediendo más responsabilidades a su círculo de confianza. Su jefe de comunicaciones, Bradley Lord, ha emergido como una figura clave en este nuevo esquema, asumiendo cada vez más la representación del equipo ante los medios y en comités importantes, como la Comisión de F1. Este enfoque le ha permitido a Wolff liberar carga y concentrarse en la dirección estratégica, sin perder su posición de liderazgo.
El director de Mercedes también vislumbra un futuro donde el rol de jefe de equipo podría evolucionar, citando como ejemplo la estructura de McLaren, donde Andrea Stella funge como director técnico y Zak Brown como CEO. A pesar de estas posibles adaptaciones, Wolff dejó claro que su rol central no está en juego. “Quizás en el futuro no haya un único director de equipo, sino que los roles se dividan. Aun así, seguiré siendo el director del equipo, porque es mi equipo”, concluyó.
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