En el arranque de la pretemporada 2026, el enfoque de la Fórmula 1 se ha centrado en el garaje de Williams Racing. Tras la sonada ausencia de la escudería en el shakedown programado en Barcelona debido a retrasos en la producción del nuevo FW48, Carlos Sainz, compartió sus impresiones sobre este bache logístico y el estado actual del equipo de Grove.
El madrileño, no evitó la autocrítica constructiva al ser consultado sobre la cancelación de las pruebas en el Circuit de Barcelona-Catalunya. En declaraciones directas a los medios en el paddock de Bahréin, Carlos Sainz fue honesto sobre su sentir inicial. “Sí, fue frustrante. Francamente, me hubiera encantado pasar esos tres días en Barcelona y empezar temprano, no lo voy a ocultar”, admitió.
A pesar de la decepción por no haber rodado antes en suelo español, Sainz explicó que la decisión técnica de saltarse dicha cita fue un movimiento calculado para garantizar la integridad del monoplaza en las pruebas oficiales. El español, detalló que el invierno presentó desafíos imprevistos que obligaron a una reestructuración profunda del cronograma invernal, priorizando la calidad del ensamblaje sobre la rapidez del debut. Para Carlos Sainz, el hecho de que el FW48 haya rodado con normalidad en Bahréin es una señal de que el equipo actuó con madurez. Sin embargo, mantiene los pies en la tierra respecto a la posición de Williams frente del pelotón de punta. “Si nos comparamos con los mejores equipos, todavía no estamos al nivel que queremos en comparación con sus preparativos invernales, sus procesos de pretemporada y su adaptación a las nuevas reglas”, señaló.
Aunque reconoce que la estructura aún debe pulir sus procesos operativos para igualar a las escuderías punteras, Carlos Sainz insiste en que su llegada a Williams tiene como objetivo principal ser el catalizador de ese cambio. Su confianza, asegura, no se ha visto mermada por los retrasos, sino que refuerza su deseo de trabajar en todas las áreas de mejora detectadas.
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